Colección de artículos

Colección de artículos

Gestión del tiempo

Durante una de sus clases, un profesor estaba desarrollando el tema de la gestión del tiempo. En mitad de su exposición se detuvo un momento para realizar ante sus alumnos una interesante demostración.

Colocó encima de a mesa una gran vasija de cristal, junto a una bandeja llena de piedras de gran tamaño. A continuación pidió a sus alumnos que calculasen el numero de piedras que podrían caber en la vasija. Los alumnos hicieron sus cálculos y mencionaron diferentes cifras. El profesor fue introduciendo las piedras una a una hasta llegar al límite de la boca de la vasija , y preguntó a sus alumnos si consideraban que ya estaba llena . Los alumnos asintieron.

Cuando los alumnos pensaban que el profesor se dispondría a contarlas, éste saco una bolsa llena de guijarros y los dejó caer también por la boca de la vasija. Fue agitándola y las pequeñas piedrecillas se fueron colando por los huecos que habían quedado entre las piedras grandes.

Preguntó de nuevo a sus alumnos si ya estaba llena la vasija. Algunos asintieron sin mucha convicción, mientras que otros se mostraban ya mas escépticos.

La expectación de la clase iba en aumento. El profesor sacó una nueva bolsa que contenía arena y la volcó también por la parte superior de la vasija. Los pequeños granos iban cayendo hasa la base del recipiente, colándose por todos los espacios que quedaban ente las piedras y los guijarros. La arena llegaba al borde la vasija.

Pidió suavemente a sus alumnos que dijesen si consideraban que ahora ya estaba completamente llena. Los alumnos dudaban de su respuesta. Muchos contestaron que aún no lo estaba.

Para sorpresa de sus alumnos, el profesor colocó sobre la mesa una jarra de agua y fue vertiéndola sobre la vasija…

Les preguntó finalmente:

– ¿ Pueden decirme que conclusiones podemos extraer de esta experiencia?

Uno de los alumnos comentó:

-Aunque nos parezca que nuestra agenda está completamente llena de actividades, todavía quedan huecos que podemos aprovechar.

El profesor respondió:

-Es una reflexión muy interesante. ¿ Alguien ha sacado alguna otra conclusión ?

La clase quedó en silencio. El profesor planteó dos cuestiones:

– ¿ Se han dado cuenta de que si no hubiésemos introducido primero las piedras más grandes después nos habría resultado prácticamente imposible hacerlo?

– ¿ Y se han fijado en cómo las cosas pequeñas han encontrado fácilmente su lugar?

Y concluyó finalmente:

Lo que este ejercicio nos muestra realmente es que si no programamos primero los asuntos importantes, al final no encontraremos hueco para poder abordarlos. Decidan primero qué cosas son primordiales en sus vidas, y reserven un espacio para las mismas. Después ya encontrarán huecos donde podrán ir colocando el resto.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *